Suena el timbre a las 8 de la mañana, los alumnos entran en clase,
móvil en mano. El “Buenos días” del profesor ha pasado, a día de hoy, a ser un
“Buenos días. Guardad el móvil, por favor.”
Con esta imagen mental inicio mi argumentación a favor de la educación
conectada.
Partiendo de la base de que todos o la gran mayoría de nuestros
alumnos poseen un dispositivo móvil con conexión a Internet, deberíamos estar
aprovechando al máximo esa herramienta, de coste nulo para los centros
educativos. La pregunta es: ¿No estamos malgastando recursos al prohibir el uso de los móviles en el aula?